Coaches de vida y propósito
Es común llegar aquí sin una queja presentable. La vida funciona en el papel — trabajo, casa, gente cerca — y aun así está la sensación de estar cumpliendo el calendario de otra persona. Suele venir junto a un cambio de etapa: los hijos se fueron, la jubilación quedó cerca, alguien murió, un diagnóstico cambió la cuenta del tiempo.
El propósito no es una respuesta que aparece en una sesión, y desconfía de quien promete encontrarlo en un fin de semana. El camino es más lento: examinar de qué te desprendes sin darte cuenta, qué haces por costumbre y qué elegirías de nuevo hoy. Es también el área con menos resultado externo para mostrar — nada cambia en la tarjeta de presentación —, y por eso lo que sostiene es la regularidad, no la euforia de la primera conversación.
Coaches de esta área









