Coaches de negocios y emprendimiento
Quien lleva un negocio decide solo todo el día y casi no tiene con quién conversar de igual a igual: el socio es parte del asunto, el equipo espera certeza y la familia solo escucha la versión buena. Ahí aparece la búsqueda de un coach: a veces por una decisión puntual, como aceptar a un inversionista, cerrar una línea de producto o comprar la parte de alguien; a veces por la percepción de que la empresa creció y el cuello de botella pasó a ser el dueño.
Conviene separar los oficios. La consultoría entrega diagnóstico y plan; la mentoría te da el camino de quien ya lo recorrió; el coaching trabaja con la persona que decide. Nada de eso arregla el margen ni escribe el plan comercial. Lo que aparece en la conversación es aquello que vienes postergando decidir, lo que llamas riesgo y cuánto del negocio existe para probarle algo a alguien. El dueño de empresa suele preferir sesiones más espaciadas, marcadas por el calendario de la compañía.
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