Coaches de rendimiento y deportivo
El caso más común es el del atleta que entrena bien y compite mal. El tiempo del entrenamiento no aparece en la competencia, la mano se traba en el punto decisivo, la cabeza se va al resultado antes de que el cuerpo termine el gesto. También es frecuente la vuelta de una lesión — el médico dio el alta, el cuerpo respondió, la confianza no volvió — y la etapa en que el deporte dejó de dar placer y se volvió obligación.
Este trabajo no reemplaza al entrenador y no toca la planilla de entrenamiento. Se ocupa de lo que la planilla no cubre: la rutina antes de la largada, adónde va la atención cuando algo sale mal en medio de la prueba, qué se hace con el error en el punto siguiente. Se acomoda al calendario de la temporada — un cambio grande no se empieza tres semanas antes de la competencia principal — y buena parte de la ganancia aparece en cómo te recuperas de un mal resultado, no en el resultado inmediatamente posterior.
