Coaches de relaciones
Parejas que discuten lo mismo desde hace años, con el mismo guion y el mismo final. Personas decidiendo si se quedan. Quien salió de una separación y no quiere repetir la elección. Y también vínculos que no son amorosos: el límite con un padre, el hermano con quien se reparte el cuidado de alguien, el socio que se volvió adversario.
Casi nunca la pelea es sobre el tema de la pelea. Lo que se examina es la secuencia — qué la dispara, qué escucha cada uno en lo que dijo el otro, en qué punto la conversación deja de ser sobre el problema y pasa a ser sobre quién tiene razón — y se le pide a cada persona que diga qué quiere, en vez de repetir lo que ya no aguanta. Hay situaciones en que este no es el recurso indicado: violencia, dependencia química o una crisis psiquiátrica piden clínica, y un profesional serio interrumpe y deriva.
